La izquierda salvadoreña celebra dividida el primero de mayo

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OPINIÓN. Por Ricardo Gayol.

Las diputadas y diputados del  Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional-FMLN para la Asamblea Legislativa juramentaron en un clima de inquietud en un acto público celebrado el pasado 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo.

Al acto, celebrado en el centro de San Salvador, acudieron decenas de sindicatos y miles de manifestantes. En su discurso, la jefa de fracción y diputada e histórica guerrillera Nidia Díaz recordó los avances de los últimos gobiernos del FMLN para la clase trabajadora, como la subida del salario mínimo, la Ley de Prohibición de la Minería Metálica o las reformas en salud. Animó a la militancia a organizarse de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2019, sobre las que dijo que el FMLN volvería a ganar a pesar de las dificultades.

 

En el acto estaban presentes los dos candidatos a las primarias del FMLN, que se celebrarán el próximo 27 de mayo: Gerson Martínez, exministro de Obras Públicas, y Hugo Martínez, actual ministro de Relaciones Exteriores.

Después tuvo lugar la marcha del 1 de Mayo, que transcurrió con toda normalidad por el Boulevard Constitución, el Boulevard de los Héroes, la Alameda Roosevelt y la Avenida Olímpica, hasta finalizar en el monumento al Salvador del Mundo.

Sin embargo, solo unos pocos sindicatos y una organización de veteranos caminaron junto al bloque del FMLN: la gran mayoría marcó una distancia significativa.

Entre las consignas más coreadas de la manifestación había referencias a la Ley General de Aguas y contra su privatización, junto a la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, compromisos del FMLN en la Asamblea Legislativa saliente que se quedaron sin resolver y que difícilmente podrán abordarse ahora con la nueva correlación de fuerzas.

Al contrario, es seguro que las nuevas bancadas de la derecha (ARENA, GANA y PCN) aborden la cuestión del agua, del territorio y de la soberanía alimentaria para beneficiar a los intereses privados frente a los derechos de las mayorías. Tanto es así que ya están proponiendo una modificación constitucional para eliminar la limitación de la tenencia de la tierra con la excusa de que los campesinos y campesinas no la utilizan y no es productiva. Lo mismo ocurre con la Ley de Prohibición de la Minería Metálica, en la que encuentran un resquicio para introducir la mal llamada “minería verde”.

División en la Asamblea Legislativa

El primero de mayo quedó constituida la nueva Asamblea Legislativa, que deberá funcionar hasta el año 2021. ARENA obtuvo los votos del PCN y GANA para ocupar absolutamente todos los puestos de la Junta Directiva de la Asamblea, lo que fue motivo de protestas en la oposición por su desproporcionalidad con respecto a los resultados electorales.

Mientras tanto, la izquierda aparece muy dividida a apenas nueve meses de las elecciones presidenciales. Nayib Bukele recogió en las calles, de forma muy ostentosa y en solo tres días, más de doscientas mil firmas para la inscripción de su partido, Nuevas Ideas, en el Tribunal Supremo Electoral. Este hecho es especialmente importante porque el trámite exige solo cincuenta mil en un plazo de tres meses. En este partido se encuentran muchas personas que durante mucho tiempo fueron simpatizantes, militantes e incluso cuadros del FMLN.

Por su parte, el FMLN encara también dividido (pero aparentemente bien avenido) unas primarias para elegir su candidatura a esas presidenciales. Como decíamos, a ellas concurrirá el candidato oficialista Gerson Martínez, una apuesta de la Comisión Política, y el candidato crítico que se reclama de las bases, Hugo Martínez, que hizo su presentación pública hace unas semanas de la mano del actual vicepresidente del Gobierno, Oscar Ortiz. En cierto modo, esto hace despertar el viejo fantasma de la lucha interna entre ortodoxos y renovadores.

También el 1 de mayo tomaron posesión todos los alcaldes y alcaldesas electas en las pasadas elecciones municipales de marzo, en las que la derecha en su conjunto se hizo con el 77% de las alcaldías, contra el 23% del FMLN, que perdió en 21 municipios. Entre los alcaldes que juramentaron se encuentra el de la capital, San Salvador, Ernesto Muyshondt, hasta ahora jefe ideológico de extrema derecha en ARENA, y, por supuesto, el ‘hijísimo’ Roberto d’Aubuisson, que repite como regidor de Santa Tecla, un feudo históricamente efemelenista.

La derecha salvadoreña, que ensalza en su himno a su fundador, quien organizó los Escuadrones de la Muerte y fue responsable del asesinato de monseñor Romero (entre otros muchos otros crímenes de lesa humanidad), ha venido para quedarse. No van a tener un ápice de consideración con los oponentes. Vienen con todo y van a por todas, aunque para ello tengan que volver a despojar a las mayorías de sus derechos. Tampoco es nada nuevo.

Ahora toca defender los derechos y conquistas sociales logradas estos años. No será fácil, pero habrá que hacerlo en las calles y con las organizaciones y movimientos sociales porque, con la minoría exigua de la izquierda en las instituciones, muy poco o casi nada se puede hacer.

 

Ricardo Gayol, Paz con Dignidad – El Salvador.

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