Informe OMAL nº 20: “La inversión extranjera en Madrid (1993-2016)”

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Anabel Vigil Villodres (marzo de 2018)

La economía española se incorporó al intenso proceso de liberalización e internacionalización económica que emprendieron la mayoría de países en los años ochenta. Tras su adhesión a la Comunidad Económica Europea en 1986, España ha ido aumentando progresivamente el volumen de capitales desplazados alrededor del mundo, participando en los procesos de internacionalización de la producción y el comercio a través de la inversión extranjera directa (IED) y la creación de empresas transnacionales.

Desde la óptica capitalista, la IED es considerada uno de los principales motores del desarrollo económico. Especialmente desde finales de los ochenta y noventa con el auge del orden neoliberal. La ascensión al poder de los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Reino Unido, a principios de los ochenta, supuso la proclamación de los principios de este orden neoliberal imperante hasta nuestros días. La expansión de las políticas basadas en la liberalización, privatización y apertura al exterior —que encontraban legitimidad académica gracias a la expansión de las ideas neoclásicas de la Escuela de Chicago— ha hecho a las economías despojarse de sus principales espacios de dominio público. De empresas y entidades proveedoras de servicios públicos para la población han pasado a ser vistas como potenciales espacios de rentabilidad para el capital privado transnacional y están sometidas a los criterios de la explotación capitalista.

Con el fin de abrir nuevos espacios de rentabilidad para este capital, se ponen en marcha distintos mecanismos que fuerzan a los diferentes países a emprender una progresiva liberalización de sus economías y de los sectores que han estado públicamente protegidos. Numerosas privatizaciones de empresas de capital público se sucedieron alrededor del mundo en las dos últimas décadas del siglo XX. En España, particularmente, estas se intensificaron en la década de los noventa, tras la entrada en la CEE, coincidiendo con los años en los que se produce una mayor liberalización y crecimiento de los flujos de inversiones internacionales. Las economías nacionales han multiplicado así los procesos de privatización en los que se han posicionado capitales transnacionales.

Los gobiernos nacionales, una vez que abren su economía al exterior, cuentan con una gran presión para seguir incrementando la llegada de inversión extranjera. Especialmente en determinados sectores que pueden no contar con recursos nacionales suficientes para continuar siendo competitivos. Para ello, se ponen en marcha una serie de medidas que son muy favorables a la entrada de capitales foráneos. Esto es, se reducen las tasas impositivas, se promueve el crecimiento de mano de obra barata cualificada, una regulación medioambiental más laxa, etc. La atracción de IED se encuentra así en el núcleo de las políticas económicas de los principales gobiernos, de forma que se confía el propio desarrollo económico a las prioridades de un capital transnacional que demanda una creciente rentabilidad y que está inserto en un contexto internacional cada vez más incierto.

En este contexto, nuestro estudio va encaminado a analizar precisamente la llegada de IED a España y su concentración en la región madrileña. Nuestro propósito es subrayar la evolución que ha tenido esta IED, cuáles son sus características y qué consecuencias puede tener en la economía madrileña. De esta forma, realizaremos un análisis de los flujos de inversión extranjera recibidos por España y, particularmente, por la Comunidad de Madrid. Dado que no existen datos directos para el municipio de Madrid, utilizaremos la estimación realizada por el propio ayuntamiento de la capital —según la cual la ciudad de Madrid representa el 75% de la IED de la comunidad autónoma— para extrapolar los resultados.

El análisis se ha realizado en el período comprendido entre 1993 y 2016, identificando tres etapas que coinciden con sendos periodos de inestabilidad y recesión internacional: la primera, de 1993 al 2000, año en el que estalla la burbuja puntocom; la segunda, de 2001 a 2008, cuando estalla la burbuja inmobiliaria y financiera internacional; la tercera, de 2009 a 2016, años de recuperación post-crisis marcados por una creciente inestabilidad de las relaciones económicas internacionales.

  • Autora: Anabel Vigil Villodres
  • Revisión: Erika González y Pedro Ramiro
  • Maquetación: Alba Onrubia García
  • Fecha: marzo de 2018

El presente informe es el resultado de un trabajo de investigación realizado por la autora en el Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) durante el curso 2017-2018 en el marco de las prácticas externas del Máster de Economía Internacional y Desarrollo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

- Descargar Informe completo aquí

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