Declaración- solidaridad con el pueblo de Venezuela

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No al Intento de Golpe de Estado, solidaridad con Venezuela

Venezuela está sufriendo en estos momentos un intento de golpe de Estado de relevancia global, cuya génesis se sitúa en dos procesos interrelacionados: por un lado un sistema capitalista, cada vez más reaccionario, violento y autoritario que, en un momento crítico de escasas expectativas de crecimiento económico, no puede soportar la existencia de procesos autónomos que pongan trabas a la voracidad corporativa; por el otro, la disputa geopolítica por el control de los menguantes recursos energéticos y materiales se acrecienta –especialmente del petróleo–, en una coyuntura en el que la base física en la que opera el sistema se reduce.

Nada puede quedar por tanto fuera de los negocios internacionales, ningún recurso estratégico es ajeno a las empresas transnacionales de las grandes potencias. Venezuela, de este modo, se sitúa en el punto de mira de un intento de golpe que muestra su matriz capitalista, colonialista e imperialista, un golpe con múltiples caras: Guaidó, Trump, Juncker, Sánchez, Bolsonaro, Duque, Borrell…

Precisamente estos nombres representan a la alianza que impulsa y ampara esta ofensiva: la oposición interna de derechas y parte significativa de la comunidad internacional. Una oposición que ha tratado insistentemente de derribar violentamente a los gobiernos del proceso revolucionario, desde el golpe de Estado de 2002, el paro petrolero de 2003, el proceso denominado La Salida en 2014 y las guarimbas de 2017. Una oposición netamente clasista, racista, patriarcal y antidemocrática que, en un momento de debilidad y desunión, busca en la esfera internacional el apoyo que no encuentra en el interior del país.

Ahí destaca el rol de Trump como vanguardia del proceso, estableciendo sanciones injustas y fuera de la legalidad internacional, arrebatando activos de Venezuela en el exterior, y reconociendo la presidencia ilegal e ilegítima de Guaidó. También está siendo muy relevante el papel de la Unión Europea –con el ejecutivo español a la cabeza– alineándose y haciendo seguidismo de EEUU, exigiendo cual metrópoli a sus colonias la celebración de unas elecciones presidenciales ya realizadas en 2018. Finalmente, es también destacable el apoyo incondicional al intento de golpe de dos países fronterizos con gobiernos de extrema derecha –Colombia y Brasil–, que explícitamente se ofrecen como espacio de partida para una intervención militar –que Guaidó ya reclama sin tapujos–, bajo la excusa de la ayuda humanitaria. Dicho pretexto ya ha sido denunciado como espurio por el Comité Internacional de Cruz Roja.

Es, por tanto, un momento de movilización global y de unidad de todos y todas las internacionalistas. Por supuesto que es legítimo el debate sincero sobre el proceso revolucionario, sobre su matriz económica, sobre la corrupción. Por supuesto que es innegable que el pueblo venezolano atraviesa un momento delicado, en el que interactúan fenómenos internos y externos y entre estos últimos habría que señalar el papel que juega una parte de la oposición alentando y llevando a cabo el desabastecimiento del país de productos de primera necesidad. Pero hay una línea roja que no deberíamos estar dispuestos a sobrepasar y mucho menos en América Latina: apoyar golpes de estado planificados y ejecutados por EE.UU y permitir que ensucien y nos arrebaten la Defensa de los Derechos Humanos por parte de aquellos países que los vulneran y que aplican políticas de doble rasero: a sus países amigos se les permite todo (Israel, Arabia Saudí, Colombia, Honduras o Guatemala) y aquellos que no son considerados como tales se les desestabiliza o promueve cambios violentos de gobierno.

Hoy en día, por encima de estos debates situamos la defensa de la soberanía del pueblo venezolano para decidir su futuro, el reconocimiento sin ambajes de sus instituciones legalmente elegidas, fuera de toda injerencia imperialista y corporativa que amenaza la paz y promueve la guerra.

En este sentido:

  1. Mostramos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y con sus instituciones democráticamente elegidas.
  2. Denunciamos el intento de golpe de Estado orquestado entre la oposición de derechas, EEUU, la Unión Europea y gobiernos latinoamericanos de extrema derecha;
  3. Exigimos a la Unión Europea y al Gobierno español la no injerencia en asuntos de incumbencia del pueblo venezolano, reconociendo de este modo su institucionalidad democrática. Nos sumamos a los esfuerzos de Uruguay y Méjico para generar un espacio de diálogo que permita a las y los venezolanos abordar la crisis que padecen sin imposiciones ni injerencias de países extranjeros.
  4. Hacemos un llamado internacionalista a la movilización popular en solidaridad con Venezuela y en rechazo al intento de golpe de Estado.

 

Paz con Dignidad

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